GOBIERNO ANTIDEMOCRATICO
Artículo que publica Justino Sinova en El Mundo el 16-01-2006 y que reproduzco por su interesante exposición de la alarmante realidad antidemocratica promovida por nuestro Gobierno:
“Muchas cosas han cambiado en poco tiempo en nuestro contexto, sin planificación ni debate como pide nuestro sistema sino a la fuerza, guiados sus autores por el interés político inmediato. Yo apunto hoy estos siete cambios:
1º El Parlamento ha sido substituido por sesiones secretas para arreglar la reforma del estatuto catalán. El inaceptable espectáculo, en el que apoderados del partido del Gobierno y de cuatro partidos catalanes deciden en la oscuridad, lesiona la ley básica de la transparencia y el Parlamento queda reducido a un escenario en el que se ratifica lo que se ha resuelto fuera de él sin luz ni taquígrafos. Así eran las Cortes franquistas.
2º La mayoría gubernamental se ha desembarazado de la oposición. El acuerdo del Gobierno con sus socios para excluir al Partido Popular es un indecoroso método que esquiva el control de los actos políticos, una de las soluciones sabias de la democracia. El PP ha sido marginado de la negociación del estatuto y los 10 millones de votos que representa, condenados al silencio.
3º Se impone la utilidad política en la aplicación de la ley. Ha pasado con la abstención oficial ante la llegada del PCTV al Parlamento Vasco y vuelve a pasar con las divagaciones del presidente para que sea autorizado un congreso de Batasuna, organización etarra según el Supremo. Ojalá esta semana atenúe el juez este perturbador procedimiento.
4º La Constitución esta siendo alterada en las reuniones secretas; por ejemplo con el bloqueo de competencias del Estado. Y planean que el Parlamento diga amen.
5º Los órganos de consulta son marginados o desoídos por una voluntad política dispuesta a imponer sus decisiones. Reiteradamente soslayado el Consejo General del Poder Judicial, se desdeña el dictamen del Tribunal de la Competencia sobre una OPA política que al Gobierno le interesa.
6º La libertad de expresión pierde terreno al someterla a la inspección política. Nunca pudimos sospechar la irrupción de organismos como el Consejo Audiovisual, que canalizan el control político sobre la información y la opinión como en los peores sistemas autoritarios.
7º Y se priva al lenguaje jurídico de su sentido textual y lógico, como ocurre con el término “nación” y hasta con el concepto de deber por razón de un accidentalismo temerario.
Estos cambios no son poca cosa sino graves y alarmantes. Afectan a la calidad de nuestro sistema democrático, que se ve atacado por quienes tienen la obligación de defenderlo.”


